Una cárcel. Un recién llegado al que los cuatro inquilinos de la celda miran con recelo. Un plan de escape que requiere de mucho esfuerzo. Las diez manos se pondrán manos a la obra. Con Becker ingresamos en prisión, nunca veremos (salvo en una ocasión) el exterior, sentiremos el tedio, el frio y la angustia, participaremos en una carrera contrarreloj para lograr la ansiada libertad, compartiremos catre, comida, confidencias y compañía en ese espacio reducido, sentiremos el cansancio del continuo martilleo, la aspereza de esa lima, la suciedad del escombro, la humedad de los pasillos y el corazón se nos desbocara por momentos. Un auténtico tutorial sobre cómo crear recursos de la nada mas absoluta. No hay banda sonora para edulcorar esta sin lugar a dudas joya del cine. Creo que estamos ante la que podría ser mejor película del genero carcelario que se haya realizado jamas.


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